Descripción
Incienso fino de mirra en grano pequeño perfumado.
Este producto es elaborado por uno de los productores más antiguos de incienso griego, fabricando durante más de 40 años un incienso católico de primera calidad hecho exclusivamente en sus instalaciones.
Todos los ingredientes y materias primas son de la mejor calidad y por lo tanto, el producto final es bien conocido en todo el mundo por su calidad superior.
El incienso
El incienso es un perfume o, mejor, una resina olorosa que se produce en Oriente y que, expuesta al fuego, se descompone y exhala exquisito aroma. Su uso en las funciones sagradas es antiquísimo. En la antigua Ley existía un altar exclusivamente para ofrecer a Dios los perfumes, entre los que figuraba el incienso. San Juan dice en el Apocalipsis que vio muchos Ángeles que quemaban incienso y agitaban áureos in-censarios ante el trono del Cordero, figurando en el humo y aroma las oraciones de los justos. Los paganos lo usaban como el tributo máximo de adoración para sus deidades. La Iglesia tardó bastante en admitirlo en su Liturgia por temor a falsas interpretaciones, pero por fin usó de él sin reservas como símbolo el más expresivo de adoración y de fervorosa oración.
En la Liturgia se hace hoy del incienso un uso muy abundante y dásele diversos significados. Se inciensa el altar y la oblata, la cruz, las imágenes y reliquias de los Santos y sobre todo el Santísimo Sacramento, en señal de respeto y veneración. Se inciensa al clero, como a representantes de Dios; a las autoridades civiles, para honrar su investidura y recordarles que mandan en nombre de Dios; a los fieles que asisten al Santo Sacrificio, para indicarles que son cocelebrantes; a los cadáveres, por haber sido templos del Espíritu Santo y estar destinados a la resurrección; y, en fin, se inciensan muchas de las cosas que se bendicen, para indicar que, en último término, todo ha de dirigirse a la gloria de Dios.
Un efecto, no buscado, pero logrado con el incienso es que purifica y aromatiza el recinto sagrado y envuelve a las ceremonias religiosas en un ambiente de piedad y de misticismo, que estimula no poco la devoción.
Texto del libro Flor de la Liturgia de Don Andrés Azcárate. De dominio público en es.scribd.com







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